06 agosto 2015

Vibran continuas brisas en el fondo del mar
un mar perdido, igual encontrado alguna vez, pero devuelto al fondo,
donde no hay paz
El silencio es paz, pero es guerra; el murmullo es tranquilidad
balanceándose, sumergiéndose, flotando y hundiéndose.
Sin sentido, a una velocidad forzada.
No me veo desde mis ojos, duele, me veo desde mi pasado
desde mi futuro pasado
desde mi futuro presente
desde mi futuro inevitable

Inevitable; tranquilidad, sosegada intriga descubierta desde un inicio casi lluvioso.

16 julio 2015

transcendencia

Me pesa, el paso del tiempo. No cesan los días que no quiero que acaben pero tampoco se posan fuerte los que quiero olvidar. El vértigo de acabar algo conocidamente cómodo para dar pie a aquello que peligra en verticalidad. No quiero crecer, ni creer que los futuros próximos y lejanos puedan formar parte de un presente inminente totalmente desconocido. No quiero tampoco que el pasado se apalanque creando cadenas imposibles de nudos en la garganta y remordimientos de tripa. No querer creer también es creer, y crecer, y avanzar sin  expectativas que interrumpan el trayecto.

Decidido, no decido.

26 junio 2015

Simple.

Silba el viento que te escucha, cuando todo lo que suena es el agua del fondo del océano, quieta. Así pasa el día, con quietud, sin pasar. Intentas agarrar el aire y se te escapa por apenas unos milímetros, quizás la próxima vez.

Muerde el calor tu nuca, cuando pasas desapercibido. Cierras los ojos y miras a todo al que se acerca, y nunca saben que así observas mejor, desde una cercanía peligrosamente lejana.

Peligran los sentimientos positivos, cuando los sientes; peligran los optimistas; peligra mi idealismo, a veces, y otras se salva con la armonía de tu existencia sobre un mundo demasiado grande. Y aún así, parece diminuto. Y este su ambiguo, relativo y dual tamaño, me, te, nos entrega, la capacidad de concebir todo y nada al mismo tiempo, y de ser felices juntos y separados, y de experimentarlo todo aun quedando mil experiencias sin vivir.

 Y de simplemente ser, de ser simple.

09 mayo 2015

Pesada, siento la carga desorbitada en el pecho, en las piernas, en la cabeza, en los ojos. Siento que necesito abrigo y me enfrío, me preocupa verme quemada, con la piel hecha trizas, sin poder verme otra vez en el espejo, sin reconocerme, mirándome como si me mirase otro, pero no tú. A través de mí me veo, pero no me recuerdo. Las pupilas adoptan formas; curvas, convexas, irregulares; como mi pulso. La sangre que corre ya no es sangre, es plomo, por eso me cuesta tragarla. Me tumbo, boca abajo, no quiero mirar nada, y siento todo el peso, la carga desorbitada, pendiendo de un hilo tan fino que casi quiero que se rompa, de una vez por todas, aunque conlleve el vacío, como si no existiera ahora, lleno de cosas. Frío, frío, frío, frío, calor, zas, me han quitado el verano, la primavera, el otoño; me he quedado sin hojas, con la piel hecha trizas, pero no quemada; podrida, putrefacta, áspera. Me da miedo tocarla, me da miedo, no recuperarla.